(Continuación de la Primera Parte)

El comportamiento de una mujer victima de violencia de genero puede llegar a ser difícil de entender por parte de una persona ajena o externa a la situación. «¿Por qué no hacen nada?» es la pregunta que más se oye y lee, como si la culpa fuera de ellas y no de quien amenaza su vida. 

Según el Estudio sobre el Tiempo que Tardan las Mujeres Víctimas de Violencia de Género en Verbalizar su Situación realizado en el 2019 por la Delegación del Gobierno para la Violencia de Género: “los mecanismos mediante los que las víctimas quedan atrapadas en una relación violenta, hay que partir de que los malos tratos dentro del ámbito de la pareja son ejercidos por un hombre con el que la mujer mantiene o ha mantenido una relación afectiva y con quien comparte o ha compartido un proyecto de vida común, por lo que los sentimientos hacia él van a ser complejos y ambivalentes y las secuelas, más graves que ante otro tipo de violencia. Por otra parte, al asumir su identidad femenina como cuidadora y para atender las necesidades de su pareja y del resto de miembros de la unidad familiar, el sentimiento de vergüenza por no ser capaz de protegerse ni proteger a sus hijos e hijas de la violencia, es muy común. A su vez, esto genera un gran sentimiento de culpabilidad, por haber “elegido” a un hombre violento al que no pueden “cambiar”. Estos sentimientos de vergüenza y culpa van a actuar, en la mayoría de los casos, como impedimentos para contar lo que está sucediendo y, por tanto, para pedir ayuda, manteniendo así esa relación de violencia en el tiempo. Otro tipo de reacción, como forma de auto-protegerse, que se da en numerosas ocasiones, es intentar minimizar, e incluso, negar la existencia de los malos tratos. A todo ello hay que añadir que el agresor, a través del ejercicio de la violencia, intenta anular la conducta reactiva de la mujer.” 

Una relación violenta no empieza con un insulto ni con un puñetazo directamente. Es una escalada de abuso, maltrato psicológico, manipulación y estrategias psicológicas que lleve a que la propia persona quede en un estado de absoluta indefensión con un sentimiento de dependencia y culpabilidad. El maltratador destruye la identidad de la maltratada, la aísla y hace que depende de el para evitar cualquier forma de huida (Económicamente, chantaje por los hijos/as en común…). Además, un maltratador no suele demostrar su verdadera cara en público al menos delante de un público que pueda ser una amenaza para su situación de control y poder. 

«¿Por qué no hacen nada?» es la pregunta que más se oye y lee, como si la culpa fuera de ellas y no de quien amenaza su vida. «

 

el “efecto bonsái”, en el que el hombre impide crecer a la mujer como ocurre con los árboles bonsái, cortando sus raíces y ramas para que no crezca, pero al mismo tiempo, dándole las dosis justas de “amor” y “afecto” para que no muera; de esta forma, la mujer se siente impotente, pero como sigue recibiendo lo que necesita para vivir, se va creando una relación de dependencia que significa, que depende de la misma persona que la anula.” 

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Esto hace que finalmente la mujer esté tan anulada que tenga dificultades para ver el real estado de su situación y posibles soluciones. Se produce una habituación y normalización producto de la distorsión de lo que puede ser tolerado, anestesiándose para poder sobrevivir. 

Todo lo que supone esa situación hace que las mujeres victimas de violencia de género tarden una media de 8 años y 8 meses en verbalizar su situación y denunciar. Las causas por las que puede tardar tanto pueden: la edad de la víctima, cargas familiares, discapacidad, situación de dependencia con respecto al agresor, vergüenza, miedo, falta de apoyo… 

«(…)victimas de violencia de género tarden una media de 8 años y 8 meses en verbalizar su situación y denunciar

Con todo esto queremos decir que lo que conlleva denunciar a tu pareja es demasiado costoso como para que compense en una situación normal denunciar a tu pareja. Asumir tu situación, que la gente de tu alrededor va a juzgarte y opinar, que puede que amigos/as o familiares te repudien, poner en una situación inestable a tus propios hijos/as, la posible doble victimización por parte de la justicia, todo el periplo judicial, las consecuencias económicas que puede llevar el proceso… y el miedo a que al final no te crean/no te protejan…. Todo ello hace que el hecho de que una mujer denuncie pueda perder más que lo que pueda ganar si no sabe con certeza que la resolución será favorable para ella. 

Por ello, cuando una mujer denuncia, se está enfrentando al abismo, a la máxima incertidumbre, a la vergüenza y culpabilidad…. Por lo que es normal que le entren miedo, dudas y la retire no una, sino varias veces y esto, tal y como hemos definido al principio del artículo, no es una denuncia falsa. 

No vamos a negar que haberlas haylas, por supuesto. Personas aprovechadas hay en cualquier causa, pero los derechos que se vulneran y el peligro a lo que se exponen tiene que pesar mucho más que el riesgo de que haya personas que mal usen esta ley orgánica, a las que ha de caer todo el peso de la ley por contribuir a darle más voz a quien repudia esta jurisdicción. 

Según la EPDATA, las denuncias falsas de entre 2009 y 2018 representa un 0.0069%.  

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La violencia machista no tiene raza ni nacionalidad… a pesar de que en Internet haya muchos, y lo ponemos en masculino porque han sido los que más han hecho esta declaración, que dicen que los que más matan son los extranjeros en España… porque debe ser que esos extranjeros son un género a parte. 

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Viendo las estadísticas y gráficos, así como todos los casos que aparecen en los medios de comunicación parece en nuestra época hay más casos de violencia machista que hace unos años, sin embargo, esto es erróneo. Por suerte la tendencia por parte de las mujeres es denunciar y a visibilizarlo, haciéndolo un problema público gracias a las campañas de concienciación, al movimiento feminista que ha gritado hasta la saciedad que lo personal es político y a un mayor conocimiento y estudio sobre el tema. Por ello, al haber una mayor visibilización parece que hay más …sin embargo el efecto es lo contrario. A mayor sensibilización y conocimiento, se puede detectar antes la situación, se puede entender y apoyar a la persona y se puede decir abiertamente que es un problema cuya solución atañe a todas las personas sin distinción de sexo o género. Lo que no se ve no existe, y lo que existe se ha de contar bien para evitar mentiras y manipulaciones. 

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Por último, queremos hacer una distinción entre violencia doméstica y violencia machista, ya que como hemos dicho que lleve la palabra violencia algún tipo de acto de alguien contra otra persona, las causas, consecuencias y motivos no son los mismos. La descripción que hace la epdata es la siguiente: “Se entiende por violencia doméstica todo acto de violencia física o psicológica ejercido tanto por un hombre como por una mujer, sobre cualquiera de las personas enumeradas en el artículo 173.2 del Código Penal (descendientes, ascendientes, cónyuges, hermanos, etc.) a excepción de los casos específicos de violencia de géneroHay 35.882 mujeres víctimas de ambas violencias frente a 2.792 hombres víctimas de violencia doméstica y 34.946 agresores frente a 1.397 agresoras.

 

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¿Por qué parece que hay siempre más agresores que agresoras en todas las violencias? Quizá habría que replantearse qué tipo de socialización se les da a los niños desde que nacen, cuáles son sus referentes, qué mensajes les estamos dando, por qué la agresividad y “ser el más machote” son conductas normalizadas en ellos, por qué les cuesta más expresar sus sentimientos y conectar con sus emociones… Pero esto daría para otro artículo. 

La violencia machista es un problema de todas las personas, pero su solución parte desde la revisión de uno/a mismo/a.  

 «La violencia machista es un problema de todas las personas, pero su solución parte desde la revisión de uno/a mismo/a.» 

 

 P.D: Si alguien quiere debatir todo lo escrito en este artículo, por favor, que no aluda a conspiraciones reptilianas, esta página pretende ser un punto formal de conocimiento, no de teorías paranoicas.

Fuentes:

2 Comments

  1. Pingback: ¿Y las denuncias falsas qué? (Parte 1) – Feminomenas

  2. Pingback: ¿Por qué nadie habla de esos 30 hombres maltratados? – Feminomenas

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