Aprender la lengua, el idioma o las palabras, influye  en nuestro pensamiento y en la visión de la realidad. Como seres humanas/os usamos el habla para numerosos propósitos: satisfacer demandas, establecer contacto, expresarnos… La lengua es más que un mero medio de comunicación, con ella creamos cultura.

El contexto en el que nos socializamos es crucial para adquirir el lenguaje, con el podemos definir y expresar el mundo que nos rodea. Las palabras y de quien las recibimos influyen nuestra forma de pensar y tienen una intención. La forma en que están articuladas y el modo en el que emplean para construir frases son una pista muy relevante de cómo es la sociedad que la usa.

Un ejemplo de este fenómeno puede ser el hecho de encontrarnos con sociedades donde la utilización de masculino es predominante; o en las que palabras que deberían ser neutras a priori, se aplican de forma insultante a uno solo de los géneros. Todo esto puede dejarnos entrever cuál es el ideario colectivo de esa sociedad y en qué términos configura su realidad.

En España, quien recoge las palabras que usamos y sus significados es la No Tan Feminista RAE.  Ésta institución fue fundada en 1713 y es una organización formada por hombres en su mayoría. Además, cuenta con una larga trayectoria de rechazo de las candidaturas presentadas por mujeres.

El primer rechazó fue a Gertrudis Gómez de Avellanedara una escritora, poetisa del romanticismo y precursora de la novela hispanoamericana. A pesar de estas credenciales, la votación sobre su incorporación no llegó a celebrarse, puesto que el debate se centró en si era adecuado o no que una mujer se incorporase a la institución.. Azorín en un torpe intento de defenderla dijo” se trataba de un error de la naturaleza, que había metido por distracción un alma de hombre en aquella envoltura de carne femenina” Gertrudis no sería la única a la que negarían el acceso, Emilia Pardo Bazán fue rechazada hasta en tres ocasiones alegando que las señoras no podían formar parte de ese instituto.  Realmente se trató de una razón demasiado escueta para quienes se ganan la visa con las palabras.

Concepción Arenal no sólo tuvo que enfrentarse a la negativa de la RAE, si no que ya había conocido la discriminación cuando para poder acceder a la universidad tuvo que disfrazarse de hombre y utilizar el nombre de su hijo. Debemos recordar que en aquella época la universidad estaba vetada a las mujeres puesto que se consideraba que era peligroso para la delicada salud femenina, y porque no era un lugar apropiado para alguien tan torpe intelectualmente.

Por último no podemos pasar por alto el célebre caso de María Moliner. Tras ser rechazada por la RAE en varias ocasiones, decidió crear su propio diccionario para corregir a los apolillados académicos. Después de una labor de más de quince años su diccionario se publicaría en dos partes en 1966 y 1967 Las negativas a la incorporación de la mujer a la institución no cesaron hasta el año 1979. En ese año Carmen Conde pronunció su discurso de entrada en la “ligeramente misógina” institución.

Hoy en día de 45 académicos, solo hay 8 académicas… La nula representación femenina podría resultar comprensible por las características del contexto social en la España del siglo XVIII, pero hoy en día, en un mundo que pretende ser más equitativo igualitario y paritario resulta totalmente incomprensible y desprende un tufo a ranciedad y patriarcado…A pesar de que el discurso imperante sea el de que cualquier mujer puede acceder a institución si tiene los méritos necesarios, resulta sospechoso que el número de mujeres que ocupan sillones en la RAE sea tan bajo.

Empezamos por la palabra que ha suscitado la polémica estos días:

Fácil: 5. adj. Dicho especialmente de una mujer: Que se presta sin problemas a mantener relaciones sexuales.

“Especialmente de una mujer” porque un hombre fácil es una persona accesible en el trato, como dice en su significado numero 5 o flexible, en el 3. La RAE se guarda un punto solo para nosotras, porque tradicionalmente, las mujeres fáciles, son unas casquivanas. Esto mismo puede leerse en el segundo significado de dicha palabra, otra vez, solo referida a la mujer:

Casquivana: 2. adj. coloq. Dicho de una persona, especialmente de una mujer: Que no tiene formalidad en sus relaciones sexuales. U. t. c. s.

La RAE tiene una especial fijación por pensar constantemente en la actividad sexual de la mujer. Eso lo dice alguien que no está sentado en la institución y seguramente se le animaría a ir a un psicólogo.

También parece ser que los académicos de la no participan en ninguna tarea doméstica, no sea que les llamen cocinillas:

Cocinillas . m. coloq. Esp. Hombre que se entromete en las tareas domésticas, especialmente en las de cocina.

Y atención con la definición de MUJER ¿Cuántas veces nos llamarán prostitutas? ¿Cuántas veces nos relacionarán con el hogar?

  1. f. Persona del sexo femenino.
  2. f. mujer que ha llegado a la edad adulta.
  3. f. mujer que tiene las cualidades consideradas femeninas por excelencia. ¡Esa sí que es una mujer! U. t. c. adj. Muy mujer.
  4. f. Esposa o pareja femenina habitual, con relación al otro miembro de la pareja.

mujer de gobierno

  1. f. desus. mujer de su casa.
  2. f. desus. Criada que tenía a su cargo el gobierno económico de la casa.

mujer de la calle

  1. f. mujer normal y corriente.
  2. f. Prostituta que busca a sus clientes en la calle.

mujer de punto

  1. f. desus. mujer honrada y decente.

mujer del partido

  1. f. prostituta.

mujer fatal

  1. f. mujer seductora que ejerce sobre los hombres una atracción irresistible y peligrosa.

mujer mundana

  1. f. p. us. prostituta.

mujer objeto

  1. f. mujer que es valorada exclusivamente por su belleza o atractivo sexual.

mujer orquesta

  1. f. mujer que lleva sobre sí un conjunto de instrumentos que toca simultáneamente como espectáculo.
  2. f. mujer que se ocupa de diversas tareas o funciones, simultaneándolas o compatibilizándolas.

mujer pública

  1. f. prostituta.

mujer pobre

  1. f. mujer de cortos talentos e instrucción.
  2. f. mujer de poca habilidad y sin vigor ni resolución.

buena mujer

  1. expr. rur. U. para llamar o dirigirse a una desconocida.

de mujer a mujer

  1. loc. adv. Con sinceridad y en igualdad de condiciones.

ser mujer una niña o adolescente

  1. loc. verb. Haber tenido la menstruación por primera vez.

Sin embargo, HOMBRE, aparece como medida de todas las cosas (si, la mujer, también es Hombre para la RAE) y ensalzando sus virtudes bélicas y de bien. Nada de prostituto ni hombre cocinillas.

Debe ser que como, para la RAE si hay un conjunto de mujeres somos el Sexo Débil, no quiere que se les quite su definición de Sexo Fuerte, como ellos mismos indican en su definición  a Conjunto de Varones…

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