Extracto de un trabajo para el Experto de agente de igualdad sobre el Capítulo 19 de la publicación de los resultados de la Macroencuesta de Violencia de Género del 2019.

CAPÍTULO 19: MUJERES CON DISCAPACIDAD (VICTIMAS DE VIOLENCIA MACHISTA).

Principales puntos del documento:

  • Muestra de 556 mujeres con discapacidad acreditada igual o superior al 33% de 16 a + de 65 años (el 5.8 de la muestra)
  • Al ser una muestra reducida por lo que tienen problemas de representatividad estadística en este estudio.
  • Tener en cuenta la relación de la discapacidad con la edad de la mujer.
  • En muchas ocasiones el motivo  de  un  resultado estadísticamente  significativo  estará  más  relacionado  con  la  edad  de  la  mujer  que  con  la discapacidad.
  • La prevalencia de la violencia en la pareja a lo largo de la vida entre las mujeres con discapacidad acreditada es mayor que entre las mujeres sin discapacidad acreditada en todos los casos.
  1. Violencia física o sexual de alguna pareja: El 20.7% frente al 13.8%
  2. Violencia en la pareja: 40.4% frente al 31.9% (20.9% vs 14.4% en la pareja actual y 52.2%vs 42.9% en exparejas)
  3. Las violencias más comunes:  Emocional control, Miedo y Económica
  • La prevalencia de la violencia de alguna pareja en los últimos 4 años. (la muestra es muy pequeña, por lo que solo se muestran los grandes tipos de violencia).
  1. Violencia física/sexual no hay diferencia entre mujeres con y sin discapacidad y en la violencia total.
  2. Solo hay diferencias en la pareja actual significativas
  • La prevalencia de la violencia de la pareja a lo largo de la vida según discapacidad.
  1. No hay diferencias estadísticamente significativas entre mujeres con o sin discapacidad en la frecuencia de los episodios de violencia
  2. La única diferencia significativa es en la violencia psicológica de control que en las mujeres con discapacidad es más frecuente. 44.2% vs 20.4%
  • Consecuencias físicas, psíquicas y laborales de la violencia en la pareja según discapacidad
  1. No hay diferencias significativas. Con discapacidad 23.3% sn discapacidad 23.1%
  2. Se da mayor diferencia en la pareja actúa 63.9% frente al 46.7%
  3. En el consumo de sustancias para afrontar los episodios de violencia si son significativas y relevantes en violencia en parejas pasadas: 48.7% de mujeres con discapacidad tomaron alcohol, drogas o medicamentos y solo el 24.8& sin discapacidad. La mayor diferencia es en los medicamentos no tanto en el alcohol y drogas.
  4. EL 27.2% de mujeres con discapacidad estuvieron un tiempo sin ir a trabajar o estudiar por la violencia de sus parejas pasadas frente al 16.7% de mujeres sin discapacidad
  5. El 17.5% de las mujeres con discapacidad dice que esta es consecuencia de la violencia de sus parejas. Esto asciende a 23.4% si han sufrido violencia física o sexual.
  6. Las mujeres con discapacidad que han sufrido violencia de cualquier pareja y cuya discapacidad es consecuencia de la violencia, se aumenta el porcentaje cuando la mujer tiene limitaciones para realizar las actividades cotidianas.
  • Denuncia, búsqueda de ayuda formal e informal como consecuencia de la VG en la pareja.
  1. Las mujeres con discapacidad denuncian más que las de sin discapacidad. 30.8%vs 20.9%
  2. Las mujeres con discapacidad buscan más ayuda formal que las sin discapacidad. 50.5% frente al 31.1%
  3. En la ayuda informal es menor la diferencia, pero es al revés. Las mujeres con discapacidad buscan menos apoyo en su entorno que las de sin discapacidad. 71.1% frente al 77.7%
  4. La diferencia global no es significativa.
  • Ruptura de la relación debido a la violencia de la pareja
  1. Las mujeres con discapacidad rompieron su relación con parejas pasadas por la violencia menos que las mujeres sin discapacidad. 69.2% frente al 78.1% aunque puede ser debido a factor edad (la edad meda de las mujeres con discapacidad es superior a las sin discapacidad).
  • Violencia física fuera de la pareja
  1. Las mujeres con discapacidad han sufrido mayor violencia física fuera de la pareja en su vida que las mujeres sin discapacidad. 17.2% frente al 13.2% Y también mayor en la infancia.
  • Violencia física fuera de la pareja según discapacidad: agresores
  1. Las mujeres con discapacidad han sufrido la violencia física fuera de la pareja de familiares hombres más que sin discapacidad. 40.2% frente al 32.5%, familiares mujeres el 33.2% vs 21.5% y amigos/conocidos hombres el 34.3% vs 27.3%. Pero de desconocidos es menos. 10.9% vs 18.0%
  • Consecuencias físicas, psíquicas y laborales de la violencia sexual fuera de la pareja según discapacidad.
  1. No hay diferencias. Tampoco en la psicológica pero quizá por las frecuencias muestrales pequeñas.
  • Lesiones como consecuencia de la violencia física fuera de la pareja según discapacidad
  1. No hay diferencias. Tampoco en la psicológica pero quizá por las frecuencias muestrales pequeñas.
  • Discapacidad como consecuencia de la violencia sexual fuera de la pareja
  1. El 14.3% firma que la discapacidad es consecuencia de esos episodios de violencia.
  2. En la denuncia y busqueda de ayuda formal e informal no hay diferencias significativas pero si se observa que las mujeres con discapacidad acuden en ligera mayor medida a los servicios de ayuda formal
  • Prevalencia del acoso sexual según discapacidad
  1. No hay diferencias significativas de acosos sexual a lo largo de la vida y en la infancia. Quizá un poco más en los últimos años las mujeres sin discapacidad.
  2. Las mujeres con discapacidad han sufrido acoso a lo largo de la vida lo han sufrido más en una única ocasión que las sin discapacidad. 29.5% frente al 23.7%
  3. Las mujeres con discapacidad han sufrido más acoso sexual por parte de familiares hombres que las sin discapacidad. 12.8% frente al 6.7%. Pero menos de desconocidos.
  4. El 6.8% mujeres con discapacidad tomaron medicamentos, alcohol o drogas frente al 2.2% de sin discapacidad. Sobre todo, medicamentos.
  5. Hay una mayor prevalencia de buscar ayuda formal entre las mujeres con discapacidad que sin discapacidad.
  • Acoso reiterado o stalking
  1. Las mujeres con discapacidad han sufrido un poco más de acoso reiterado de familiar hombres que sin discapacidad. 30.6% frente al 24.6%
  2. El 17.2% de las mujeres con discapacidad han tomado alcohol, drogas o medicamentos para afrontar lo sucedido frente al 8.7% sobre todo, medicamentos.
  3. Las mujeres con discapacidad han denunciado en mayor medida que las mujeres sin discapacidad y han buscado más ayuda formal. Sin embargo, en la informal el porcentaje lo sube las mujeres sin discapacidad.

Reflexiones

El motivo es que considero que es uno de los colectivos más invisibilizado que hay actualmente en nuestra sociedad. Incluso en la Macroencuesta, la representación de mujeres con discapacidad a la que se le hizo solo alcanza el 5.8% y la misma indica que algunos resultados posiblemente no puedan aplicarse a este colectivo por lo pequeña que es la muestra. ¿Esto es porque no hay muchas mujeres discapacitadas en España y por ello no es necesario a tenerlo en cuenta?

Según el informe del observatorio de la discapacidad, en el Informe Olivenza de 2017, comparando países, hay en España 77.5 personas sin discapacidad, 17.9 personas con discapacidad moderada y 4.6 grave, de las cuales hay 19.7 mujeres con discapacidad modera y 5.2 grave y 16.0 hombres con discapacidad moderada y 4.0 grave.

Con respecto a la tabla 2 del Informe que menciono, esto quiere decir que un cuarto de la población española tiene algún tipo de discapacidad y las mujeres la padecen más que los hombres.

Por lo que a pesar de ser menos personas las que tienen una discapacidad, no considero que sea algo a infravalorar y olvidar a la hora de hacer estudios, pensar en ayudas, servicios, prestaciones o proyectos en general. Más teniendo en cuenta que toda la población es susceptible a poder tener una discapacidad en cualquier momento de su vida debido a un accidente.

Ya comentaba la Fundación CERMI Mujeres en su estudio tras la Macroencuesta de 2015 de V.G del Ministerio de sanidad, una de cada tres mujeres con discapacidad ha sufrido algún tipo de violencia y la actual de 2019 lo sigue corroborando.

La violencia Machista no entiende de discapacidades, entiende solo de sexo y de género. En el sexo porque va dirigida a mujeres por el mero hecho de haber nacido como tal y de género porque se basa en la asunción de los roles que incluye la sumisión y entrega total de la mujer al hombre como posesión suya. Dentro de este gran paraguas podemos hablar de violencias derivadas de la condición de la mujer que suman particularidades.

En la calidad de mujer discapacitada según la Macroencuesta de 2019 se pueden ver varios puntos relevantes:

  • Las mujeres con discapacidad sufren más violencia en la pareja a lo largo de la vida siendo las más comunes: la emocional, la de control, miedo y económica.
  • Las mujeres con discapacidad piden más ayuda formal que informal
  • Las mujeres con discapacidad hacen uso de tóxicos para superar la situación de violencia en mayor medida y sobre todo medicación.
  • Han sufrido violencia por parte de hombres conocidos más las mujeres con discapacidad.
  • Hay mujeres cuya discapacidad la han adquirido por la misma violencia de género.

Las personas con discapacidad desde que la padecen pueden ser víctimas de acoso y violencias por ser diferentes al resto de personas, y si eres mujer esa diferencia se ve acentuada si no cumples con los estándares físicos y de roles que pide a la mujer la sociedad para considerarla apta, digna de tenerse en cuenta y de respeto.

La violencia Machista no entiende de discapacidades, entiende solo de sexo y de género.

El estándar puede ser una mujer sin discapacidades, con un físico heteronormativo atrayente al sexo masculino, que busca un hombre que la cuide y proteja con el cual procrear y dedicarse a la familia.

Una mujer con discapacidad ya parte de “un hándicap” para el hombre y sociedad cuyo físico o conductas en ocasiones pude no adecuarse a ese estándar. Además, pudiera ser que, debido a su diversidad funcional, no realice las mismas actividades que el resto de las mujeres quedándose excluida de la vida cotidiana de las personas en diferentes ámbitos (colegio, instituto, parques, trabajo, gimnasio, viajes, transportes…). Esto hace que pueda considerarse no productiva, fuera de la normalidad aceptada y que necesitase ayuda de terceros considerándolo como un lastre. De esta manera, la mujer con diversidad funcional puede tener muy integrada y normalizada esa exclusión y violencias hacia ella desde joven tiendo una mayor tolerancia y por protección propia, no tomarlo tan en serio como si de otra persona se tratase. Por ejemplo, la exclusión en trabajos, en actividades cotidianas como puede ser el acceso a gimnasios, a transportes… (sin olvidarnos de que la propia sociedad también normaliza ese tipo de exclusiones).

Todo va a depender del grado de la discapacidad, de la edad que tengan y desde cuándo. Eso hará que varíe la intensidad de esas violencias, no obstante, las violencias en su condición de mujer las homogeniza al resto de mujeres sin discapacidad aunque su condición sea agravante de estas.

No podemos olvidar tampoco si se habla de la discapacidad que hay situaciones que solo afectan a las mujeres creadas por serlo, tales como la ya citada en la Macroencuesta, la Violencia física, sexual, psicológica. O bien por lesiones por el parto, que según Naciones Unidas cada minuto más de 30 mujeres sufren lesiones o contraen discapacidades graves durante el parto en el mundo. Si ya se toma a la mujer como alguien que no es igual de capaz que un hombre por el hecho de serlo, poniéndolas en situaciones paternalistas y de condescendencia, si además tienen una discapacidad la asunción de menos valor de ellas es mayor. Esto se ve en la brecha salarial. Según datos del INE del 2006, los hombres con discapacidad ingresaron una media de 20.614.20 euros y las mujeres con discapacidad 17.365 euros.  Si ya cobran menos por sexo, aun será menos por su condición de discapacidad.

Tampoco podemos pasar por alto que la discapacidad puede conllevar a un mayor empobrecimiento de la persona, necesitando más medicación, más ayudas técnicas, económicas y materiales…. Que, si son recortados, suprimidos o sin poder ser cubiertos por un buen sistema de bienestar, pudiera poner en un mayor riesgo de pobreza y peor calidad de vida que una persona sin discapacidad. Y este punto, al ser las mujeres las que más padecen esta situación con respecto a los hombres, al ser las que más se encargan de los cuidados no formales de las personas con discapacidad, al no estar tan valorado y reconocido el área de cuidados a nivel político y laboral (y sobre todo económico al ser un sector feminizado) las pone en un contexto de vulnerabilidad por su sexo.

En la violencia emocional que es la que más predomina en el estudio se incluiría lo citado, los chantajes, las infravaloraciones, los sentimientos de inutilidad, de no estar a la altura… todo lo que puede padecer una mujer con el agravante de saberse diferente y menos capacitada que el resto a vista de la sociedad.

Con respecto a que piden más ayuda formal, pudiera ser que una mujer discapacitada al estar más acostumbrada a tener contacto habitual con profesionales de la salud, tienen más normalizado el hablar de sus problemas y sienten más confianza con estos que con su círculo cercano. Sintiéndose más comprendidas que con otras personas cotidianas, por ello tienden más a denunciar la situación. Además, muchas de las mujeres con discapacidad están en asociaciones o grupos con personas en situaciones similares por lo que su red de profesionales de confianza puede ser más amplia o pueden estar más pendientes de ellas.

Para terminar, sobre el punto de que padecen mayor violencia por parte de hombres conocidos, decir que, si los niños y niñas son los más vulnerables a sufrir violencia familiar o por parte de conocidos, el abuso y violencia que puede tener una niña (en su condición de mujer) que presenta más impedimentos para comprender y denunciar su situación que su edad y madurez las hace mucho más indefensa a esta violencia.

El mayor uso de sustancias para superar las situaciones pudiera ser debido a su facilidad para poder acercarse a ellas a través de las revisiones de su discapacidad y la sobremedicalización y la sobrepatologización que padecen las mujeres en general.

En resumen, la situación de las mujeres discapacitadas debiera ser un tema importante en las mesas de igualdad de todas las áreas, ya que, sin tenerlas presentes, se está generando una situación vulneración de derechos y de exclusión injusta y no contemplable en la sociedad en teoría de Bienestar y garantista que tenemos hoy en día. Sin este punto, es imposible tener una situación real y efectiva de igualdad en nuestro país.

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